Pues hoy no te voy a escribir bonito, ni voy a usar frases que rimen. Esta vez no te voy a hablar de amor porque prefiero contarte de aquella vez que te vi y se me fueron las palabras de la boca, de lo mucho que temblaba y de lo torpe que me sentí cuando tropecé con la silla de la sala del cine, cuando casi quedo atorado en la puerta de la camioneta… Te voy a platicar un poco de lo mucho que me alegra que no hayas notado que estaba despeinado, y un poco nervioso. Que aún río con los chistes que contamos cuando fuimos a ver Iron Man 3; “¡Está atrás de ti! Tu sabes quién eres”, “¿Confiamos en el? no, se ve malo, no confiemos en el”. Jajaja, entre otras tonterías más que dijimos.
Hoy quiero que sepas que me agrada gustarte, que es bonito el cielo, también los árboles, y el sol, pero de las cosas que me gustan, yo prefiero caminar a tu lado, tomar tu mano mientras conduces, escuchar las canciones electrónicas que tanto nos gustan y sobre todo ver y escuchar esa risa que te causan las locuras e incoherencias que digo siempre. Si, quizás estoy loco es porque así nací pero te uso de pretexto porque suena mejor decir que “estoy loco por ti”, además es menos probable que me lleven a un manicomio y tenga que usar una camisa de fuerza de esas que a nadie se le ven bien, porque si eso pasa me voy a sentir horrendo y no voy a querer que me visites y notes que no siempre me veo bonito, porque me da miedo que te vayas. Y es que a fin de cuentas aunque hoy no te voy a hablar de amor, sí te voy a decir que lo más probable es que te extrañe si es que algún día, por alguna inexplicable razón, dejas de estar aquí.